Hay pasillos del súper que una recorre en piloto automático, ya sea porque anda de prisa o porque no hay nada allí que compre semana a semana. El de las bebidas, por ejemplo: vinos, cervezas, es uno de esos. Hasta que, en medio de todo, aparece una torre llena de fantasmas que te miran con cara de enojados. Y una se detiene, se acerca…y descubre que los fantasmas… vienen con ron.

El ron de todas las fiestas
Para entender por qué me paré en seco, tienen que saber algo muy de México: el Bacardí no es cualquier botella; al menos cuando yo era pequeña, era la botella.
Yo me acuerdo de chiquita, en cualquier fiesta familiar, bautizos, bodas, XV años, posadas, cumpleaños del tío que fuera, ver la botella con el murciélago en el centro de la mesa y al lado, la Coca-Cola de vidrio, los limones partidos y la bolsa de hielos (chance en cubeta de metal🫣). Y mis tíos, todos, con su «cuba» en la mano. Era parte del paisaje, como las sillas plegables y el arroz rojo.
Luego, años después, como que el Bacardí regresó. Otra generación (una o dos debajo de la mía) lo volvió a poner de moda y otra vez se veía en todas las reuniones. Hoy, la verdad, ya no sé si lo seguimos queriendo igual o si ya nos pasamos todos al tequila y al mezcal. (Eso se los pregunto al final)
Y aquí, en Inglaterra…
Aquí decidieron que el Bacardí también tenía que celebrar. Pero no la posada, sino el Halloween.

Y es que, si de manera natural tu marca ya es como de Halloween, si le haces un tweak here and there, logras que la etiqueta de siempre ahora tenga tres fantasmas con sábana, ojos enojados y la boca abierta como si acabaran de ver el precio. Además, murciélagos por todos lados, hasta en el cuello de la botella. Y una esquinita roja que presume que brilla en la oscuridad.
Edición limitada. £25 la botella de litro, o £19.50 con tu Clubcard de Tesco, porque hasta los fantasmas aquí tienen tarjeta de puntos.
Y yo ahí parada pensando: ¿de verdad apartaron toda una producción nada más para hacerle un disfraz a la botella? ¿Alguien en una junta dijo «el ron está bien, pero al murciélago le falta una sábana»?
Lo de «brilla en la oscuridad»
Esto sí me pareció genial, y es que si alguna vez estuvieron en una fiesta mexicana, saben que a las tres de la mañana hay un momento en el que alguien dice: «¿Y la botella? ¿Dónde quedó la botella?». Y empieza la búsqueda: debajo de la mesa, detrás de las bocinas, en la cocina, en la cajuela del coche.
Con esta edición, se acabó el problema. Apagas la luz y la botella se encuentra sola. Mis tíos habrían pagado el doble y hasta en libras 🤣 Aquí una edición pasada de las que brillan en la oscuridad.

Pero esperen… si el Bacardí siempre ha estado disfrazado
Aquí viene lo que más risa me dio. Me puse a investigar y resulta que esto ni siquiera es nuevo: Bacardí saca su botella de Halloween cada año en Reino Unido. Un año fueron calabazas con sonrisa malvada, otro año fueron murciélagos. He aquí un ejemplo.

¿Murciélagos? ¡Pero si el murciélago ha estado en la etiqueta desde 1862!
La historia es bonita: cuando la familia Bacardí empezó a hacer ron en Santiago de Cuba, en el techo de su destilería vivían murciélagos. La esposa del fundador, doña Amalia, propuso ponerlo como logo, porque para muchas familias de esa época el murciélago era señal de buena suerte, salud y unión familiar. Por eso la botella, todavía hoy, trae grabado en el vidrio «Una empresa familiar»… en español, aquí, en un estante de Tesco.

O sea, que el Bacardí lleva más de 160 años vestido para Halloween. Nada más le faltaban los fantasmas para completar el grupo.
¿Y una edición para Día de Muertos ‘pa cuando?
Porque, a ver, aquí en Inglaterra el 31 de octubre es fantasmas, brujas y calabazas. Pero para nosotros, esa semana es otra cosa: es poner la ofrenda, el cempasúchil, las veladoras, el pan de muerto y la foto de los que ya no están.
Y muchas veces, en esa ofrenda, va la bebida favorita del abuelo o del tío. Y adivinen cuál era la de muchos.
Así que, querido @Bacardí, una sugerencia de una mexicana en el extranjero: la próxima vez, en lugar de fantasmas enojados, pónganle una calaverita de azúcar, unas flores de cempasúchil y una Catrina con su cuba en la mano. Esa sí la compramos todos en México para ponérsela en la ofrenda a los tíos.
Y es que en México los fantasmas no vienen en botella, se cuentan en la sobremesa, en un circulo de primos sentados en el piso, con la Llorona de fondo… y con una cuba en la mano (para los mayores de edad)
Note to self: No todo lo que brilla en la oscuridad es oro. A veces es ron con sábana. Y si vas a la fiesta, que alguien más maneje.
👉 Cuéntame en los comentarios: ¿en tu familia todavía se toma Bacardí, o ya se cambiaron a otra cosa? ¿Qué botella no faltaba en las fiestas de tus tíos? Te leo.
The MCM
