Tod@s sabemos que McDonald’s no es precisamente el epítome de la comida sana pero seamos honestos: todos, en algún momento, vamos a acabar ahí. Ya sea porque hay una promoción, porque es lo que nos queda de paso, porque ese día tuvimos tantas cosas que hacer que no pudiste cocinar y ya morias de hambre —que fue justo mi caso ese día— o incluso, porque estas en un país lejano donde no entiendes el idioma y lo único que quieres es comer ya.
Y es que a veces es mucho más fácil ir a pedir una hamburguesa al lugar que ya conoces, que aventarte —con el cansancio de haber subido una montaña o recorrido algún lugar turístico, muriéndote de hambre y con hijos que también tienen hambre— a decidir y a traducir qué es lo correcto para todos. La vieja confiable existe por algo.
El día que no había manera
Creo que todas las mamás del mundo sabemos que, al final del curso escolar, siempre PERO SIEMPRE hay una mañana en la que es literalmente imposible hacer todo lo que tenemos que hacer en el dia, en las escuelas de los niños, en el trabajo y además cocinar.
Ese día me tocó a mí. Terminamos de ir a conocer al maestro de mi hija y eran ya las cuatro y media de la tarde. Yo no tenía ni idea de si teníamos algo en casa para hacer de comer y si iba al súper y luego me ponía a cocinar, íbamos a terminar comiendo, mínimo, entre las seis y las siete de la noche.
Así que decidimos ir al McDonald’s. Y allá fuimos, con toda la ilusión de la vieja confiable.
La sorpresa
Cuál sería mi sorpresa que todo el mundo pidió lo que conoce, lo que sabe que le gusta… y yo, que llevo una alimentación basada en plantas, tengo una sola opción. Lo cual está bien, no me quejo, porque no es algo de todos los días.
Mi pedido es de lo más simple. Siempre llego al McDonald’s y pido una McPlant con la patty, lechuga, jitomate y queso vegano. Tres ingredientes. Nada del otro mundo. Según yo, imposible de arruinar.

Pues resulta que no.
Como pueden ver en la cajita de la hamburguesa que les dejo en la foto, las instrucciones eran clarísimas: sólo esos tres ingredientes. Y sin embargo, aunque técnicamente sí me dieron los tres que pedí… me sentí robada.
¿Por qué? Porque literal —como pueden ver en la foto— me pusieron UNA hoja de lechuga. Una.

Y aquí va mi lógica: si la creencia popular es que la gente que come basado en plantas «sólo come pasto», y la lechuga es lo más cercano al pasto que existe… ¿por qué no me echaron más pasto que queso?? 🥬
De verdad que es la primera vez que me pasa algo así en el McDonald’s. Normalmente me quitan un ingrediente o me ponen otro, pero jamás en la vida me habían dado una sola lechuga.
Lo que se hizo con lo que se tenía
Ante el shock, no pude decir mucho. Ya estaba en casa y no iba a regresar al McDonald’s a que me dieran un poco más o a que me la reemplazaran. Así que opté por buscar una buena bebida en mi refri que le hiciera justicia a la falta de sabor de la hamburguesa.
Porque lechuga, en mi refri… no había. Y la verdad, no se me antojaba ponerle espinacas por muy verdes que estén… que de esas, tenia bastantes, así que se hizo lo que se pudo con lo que se tenía. Jajajaja.
Note to self: Priorizar la comida del día puede ahorrarte sorpresas en tu «siempre confiable» cadena de comida rápida.

The MCM
PS: Ahora que veo las fotos, no veo el queso, pero no recuerdo si estaba debajo de la patty… ¿será que se les cayó el queso con la lechuga y decidieron darme lo que quedó en la cajita? ¡Nunca lo sabremos!
