Burbujeante, viva y llena de probióticos. Una vez que la haces en casa, no vuelves atrás.
Si me sigues, ya sabes que me encanta hacer las cosas desde cero: es más natural, más económico y, sobre todo, sé exactamente qué le estoy dando a mi familia. Y honestamente, sólo necesitas que una buena amiga te regale un SCOBY para que quieras empezar a hacer esta bebida que juro que cambiará tu manera de ver los fermentados.

La kombucha fue de esos experimentos que empezaron por curiosidad y se quedaron para siempre en mi cocina. Es un té fermentado, ligeramente ácido y burbujeante, y lo mejor de todo: una vez que tienes tu SCOBY (ese «hongo» que hace la magia), puedes repetirla una y otra vez.
Hoy te comparto mi receta base, la misma que preparo en casa. Es sencilla, no necesitas nada raro (más que el SCOBY) y te queda perfecta para empezar. ¡Vamos a ello!
Lo que vas a necesitar
Estas cantidades son para preparar un lote grande (alrededor de 3,5 litros):
Elige tu té (mi recomendación)
- 3 litros de agua (1 litro tibio para el té + 2 litros a temperatura ambiente)
- 8 bolsitas de té verde
- 2 bolsitas de té de limón
- 1 taza de azúcar
- 2 tazas de kombucha de arranque (el líquido que guardas del lote anterior)
- 1 SCOBY (el cultivo)
- Un trozo de tela transpirable y una liga para tapar

Aquí tienes margen para adaptarla a tu gusto:
- Mi favorita: 8 bolsitas de té verde + 2 de té de limón.
- Otra opción: 7 de té verde + 3 de té de limón (si no te gusta el sabor amargoso del té verde)
- Si te gusta más fuerte: puedes usar té negro en lugar del verde.
Paso a paso

- Limpia bien el garrafón. Lávalo y enjuágalo al final, con un poco de vinagre de vino blanco para desinfectarlo. Evita el jabón fuerte: sus residuos pueden dañar el SCOBY.
- Calienta 1 litro de agua a unos 40 °C. Que quede tibia, no hirviendo. Si el agua está demasiado caliente, el té pierde sus propiedades.
- Infusiona el té. En un bowl, coloca las 8 bolsitas de té verde y las 2 de limón, y vierte encima el litro de agua tibia. Deja reposar de 10 a 15 minutos.
- Saca las bolsitas. Exprímelas bien para aprovechar todo el té (tus manos deben estar muy limpias para no trasferir posibles microbios a tu Kombucha)

- Añade el azúcar. Agrega 1 taza de azúcar al té todavía caliente y remueve hasta que se disuelva por completo.
- Agrega el resto del agua. Cuando el azúcar esté disuelto, añade los otros 2 litros de agua a temperatura ambiente. Además de completar el garrafón, esto ayuda a que la mezcla se enfríe más rápido.
- Deja enfriar y añade el arranque. Espera a que la mezcla esté a temperatura ambiente (tibia, nunca caliente). Entonces añade 1 o 2 tazas de kombucha de arranque —yo prefiero 2—. Este es el líquido que guardaste de tu lote anterior.

- Coloca el SCOBY. Con las manos limpias, añade el SCOBY al garrafón. Recuerda: sólo cuando la mezcla ya esté fría, para no dañarlo.
- Tapa y marca la fecha. Cubre la boca del garrafón con un trozo de tela: lo bastante ligera para que respire, pero tupida para que no entren partículas ni insectos. Sujétala firme con una liga y anota la fecha del día que la preparaste.
- A esperar. Deja el garrafón en un lugar cálido y sin luz solar directa. La fermentación empieza a partir de aquí.
¿Cuándo está lista?
A partir del día 7 empieza a probarla y sigue probándola los días 8, 9 y hasta el 10. Está en su punto cuando encuentras tu equilibrio perfecto: dulce a tu gusto pero con ese sabor característico de kombucha, sin llegar a estar demasiado avinagrada.
💡 Truco: el punto ideal es personal. Ve probando cada día y detén la fermentación cuando el sabor te guste a ti. ¡No hay dos paladares iguales!
Aqui te dejo algunas fotos del proceso completo por si tienes dudas 😉
Guarda siempre tu arranque
Antes de disfrutar o embotellar tu kombucha, guarda al menos 2 tazas del líquido (junto con el SCOBY) para tu siguiente lote. Así nunca tendrás que empezar de cero: siempre tendrás arranque listo para la próxima tanda.
¿Y la segunda fermentación?
Si quieres darle burbujas y sabores (frutas, jengibre, hierbas…), necesitas una segunda fermentación. En ese caso, detente en el día 7 para comenzarla. Pero eso lo vemos con calma en otro post. 😉
Y así de fácil tienes tu propia kombucha viva, natural y hecha con tus manos. Si te animas a prepararla, cuéntame cómo te quedó. ¡Feliz fermentación!
The MCM













